domingo, 13 de mayo de 2012

Discurso de Ana María Aboglio

 

Magnífico discurso de Ana María Aboglio pronunciado frente a cientos de personas en la Plaza de Mayo (Buenos Aires, Argentina) en conmemoración del "Día del Animal no humano"


Conoce el trabajo de esta importante activista, teórica y escritora en su sitio web Otra Mirada
A su vez, te invitamos a que conozcas el trabajo desarrollado por Anima, organizacion pionera en acoger el enfoque abolicionista en Latinoamérica. Su sitio web www.anima.org.ar

jueves, 3 de mayo de 2012

El esclavo, el amigo


Para mi amiga Camila quien rescató al pelirrojo más encantador que conozco.
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Una imágen: el cuerpo entero de un cerdo muerto es bajado de un camión por un hombre. Su piel rosada, pálida. Lo han cortado por toda la mitad del cuerpo pudiéndose ver su interior. Todas sus facciones se conservan, no está seccionado hasta ahora.
Mi mirada se queda fíja en él, mi corazón se acelera. Busco entre quienes están en la plaza alguna mirada amiga que también se sienta horrorizada con la escena. Nadie.


Pienso en mi amigo Archivaldo*, el de la foto, el primer cerdo que conocí vivo. El primer cerdo que conozco y que no será utilizado para fines de nadie.


Recuerdo entonces a doña Yolanda, mi vecina. Me contó que cuando pequeña jugaba con los cerdos, “son como perros” me dijo -ella que tanto quiere a sus perros- Después de decir esto, bajó la mirada.


Todos los días nos enfrentamos con el especismo pero sólo algunos sabemos que lo tenemos en frente. Ayudemos a otros a que lo vean y tomen acción al respecto. Para que existan más archivaldos y menos NN condenados a ser esclavos.



*Archivaldo no es una mascota, está lejos de serlo. Es una persona con sus deseos y preferencias particulares. Le gustan las manzanas, odiaba que lo alzáramos cuando pequeño y gritaba estrepitósamente para que volviéramos a dejarlo en tierra firme. Gusta de jugar con perros y se adormece si le rascan la cabeza. Archivaldo perdió a toda su familia pero ganó a muchos amigos, amigos que estamos dispuestos a trabajar sin fin para que otros como él puedan disfrutar de sus vidas.

sábado, 31 de marzo de 2012

Miedo a un planeta vegano


Hace unos días dos personas hablaban con preocupación sobre el mundo taurino y la falta de oportunidades para quienes muy jóvenes decidían incursionar en esta actividad. Por lo que decían era claro que ellos mismos estaban involucrados en la industria ganadera y veían con bastante desazón el rumbo futuro de la tradición taurina, y así mismo, menguada la actividad a la que se dedicaban.
Desde la otra mesa y de espaldas a ellos pensaba en la reacción que tendrían aquellas personas si se les hablara de veganismo. Agresividad muy seguramente. Reacción apenas entendible pues el veganismo cuestiona radicalmente la práctica a través de la cual ganan su sustento. Ante la amenaza de perder su forma de vida, cualquiera sentiría miedo.

Bien puede que el veganismo produzca sentimientos encontrados en las personas. La mayoría de las veces sentimientos o creencias infundadas por el desconocimiento. Aún cuando como especie, hemos sabido sortear problemas morales que demandaban toda nuestra creatividad como individuos y sociedad para solucionarlos. Hasta ahora lo hemos hecho bastante bien.

Lo cierto es que, la existencia misma de personas veganas es la prueba de que estamos solucionando el problema de la esclavitud de los no humanos. 


Dicho esto, lo razonable sería pensar que los veganos están interesados en promover el veganismo. Sorprendentemente en algunos casos no es así. 

Algunos veganos que conocen en su magnitud el problema de la esclavitud de los animales no humanos se conforman apelando al vegetarianismo o incluso evadiendo discusiones en las que podrían comentar el problema del especismo, centrándose en argumentos distractores (1) que no hacen alusión en ningún momento a lo que nos debería importar de plano: los otros animales. 

Se toma el veganismo como una apuesta excéntrica, que sólo puede llevarse a cabo por un reducido grupo de personas que se encuentran en “otra sintonía” excluyendo de plano a potenciales veganos, que de por sí, hay en cualquier lugar. Pareciera entonces que estas personas le tienen igual de miedo a un planeta vegano, de lo que podrían llegar a tener los ganaderos a los que me refería en un principio. Las motivaciones que sustentan este miedo son distintas, y en los dos casos comprensibles, no obstante causan el mismo efecto: la prolongación del especismo.

Si existe una forma de abogar por todos los animales, por qué difundir otra cosa? por qué difundir menos que eso? 

El veganismo es la forma más directa de actuar en favor de los no humanos, de todos ellos. No es una dieta, es un principio moral que acoge los intereses fundamentales de todos los seres sintientes, dándoles el lugar en el mundo que se merecen.

Si aún no lo eres, es hora de hacerse vegano e implicarse en la difusión creativa y no violenta del veganismo. Es hora de dejar el miedo de lado y elegir los derechos animales, elegir el veganismo.

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(1) Con argumentos distractores hago referencia a por ejemplo, promover las dietas vegetales dados los beneficios que acarrean a la salud humana. Esto continúa poniendo en primer plano a los humanos, invitándoles a que hagan algo porque les conviene, y no porque los demás animales merezcan que cambiemos nuestra mentalidad y nuestros hábitos.