De hombres, mujeres y toros


*Febrero 7 de 2009**Esta entrada fue posteada en esta fecha en nuestro antiguo blog. Luego de hacer una depuración, consideramos importante conservarla en caso que a alguien pueda serle de utilidad.

Una de las afirmaciones más comunes de aquellos/as gustosos de la tauromaquia consiste en que "el toro de lidia está diseñado par sentir dolor". Es frecuente ver que en los debates telivisivos se defiende este argumento con la ayuda de biólogos o veterinarios pertenecientes al gremio ganadero: el toro, pues, solo ha nacido para cumplir su destino impuesto de entretener una tarde a unos cuantos.

También he escuchado -e incluso he creído- que los aficionados a estos eventos sufren de alguna patología que los hace disfrutar de un ritual extenuantemente violento como lo es una corrida de toros, mas me es imposible afirmar que todos los asistentes de esta tradición necesiten de ayuda psiquiátrica, ya que hemos conocido casos puntuales que nos hacen saber que muchos asistentes se ven forzados a acudir a las faenas gracias a toda una dinámica patriarcal en la que el macho dictamina lo que el resto de la familia debe hacer.

¿Cuántos niños y niñas hemos visto salir de las plazas llorando porque ante sus ojos se torturó a un animal?, ¿cuántas mujeres nos han dicho que no gustan de este acto, mas que cumplen la solemne tarea de ser las fieles acompañantes de sus esposos?

Es evidente que en la tauromaquia se asimilan los roles patriarcales que muchos hombres y mujeres aún ven como válidos: mujeres vestidas para el placer masculino y niños/as obligados a presenciar un grotesco espectáculo (obviamente el macho se impondrá sobre las preferencias o intereses de las y los otros, o de todo aquel/lla que considere inferior o diferente). Seguramente si estos hombres aseguran que sus hijos/as ingresen a este mundo a temprana edad, los mismos asumirán sin pensarlo el papel de subyugador y subyugada. Finalmente ser oprimido y opresor se aprende a temprana edad.

Y qué decir de los aficionados a las corridas siempre tan estereotípicos: su masculinidad se construye desde la violencia, una pose de macho adinerado que asiste orgulloso en compañía de una mujer a la cual exhibe, y la cual a su vez, está gustosa de exhibirse.

Para dar fin al ritual machista, el grupo cierra la fiesta con actividades en donde socializan sus comportamientos alrededor del alcohol (símbolo indiscutible de poder patriarcal).

Así, y de igual manera a lo afirmado por los/as taurinos, si el toro de lidia está diseñado para sentir dolor (lo cual es una absoluta falacia), puedo afirmar que las mujeres y los hombres taurinos están diseñados para ser machistas. Dudo sobremanera que alguien medianamente progresista se sienta cómoda/o en un ambiente tan arcaico como el taurino.


Sin duda la abolición de la tauromaquia está cerca, pero la consecución de la Liberación Animal será mucho más ardua. Para ello debemos apelar a la coherencia y a la perseverancia. Mientras exista algún grado de sexismo o cualquier clase de discriminación en el discurso y en el actuar de las y los activistas por la Liberación Animal, jamás lograremos la libertad de los animales. De la misma manera, mientras cualquier persona que se considere progresista no incluya en su vida las bases éticas promulgadas por la Liberación Animal, jamás podremos alcanzar un mundo equitativo para todas y todos.

SUSANA L.J

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